Freud y Marx

Freud y Marx
la sociedad del espectaculo

domingo, 25 de mayo de 2008

Introducción sobre como el arte genera revolución

“-Ustedes saben que poesía y revolución son una misma cosa. Es hora de la Revolución en todos sus campos. A Chile hay que despertarlo a cañonazos.
- ¿A cañonazos?
- A cañonazos de poesía.
- ¿De cuál poesía?
- De la verdadera. ¡Abajo los falsarios! Hay que limpiarla de malandrines e impostores, de calugosos e idiotas. Hay que iniciar la tarea de refundar la poesía chilena. Yo empecé a hacerlo en París.
- Se necesita juntar a todos los poetas jóvenes, y no solo a los poetas; a los pintores, a los músicos, a todos los artistas nuevos.
- Tenemos que conversar con ellos. Será la cruzada del futuro.
- Prefiero la palabra revolución ¡hay que refundar la poesía! (*1)

El análisis hermenéutico del discurso estético modernista, nos sirve para conocer a la historia como un dialogo viviente entre el pasado, presente y futuro de nuestras sociedades.
Pero, ¿cuándo la propuesta artística es más que una simple concepción modernista y se reviste de vanguardia? El escritor ya no es un simple reflejo de la sociedad, pasa de ser leído solamente por técnicos del intelecto, ha jugar un papel activo en la toma de conciencia de sectores sociales excluidos en la concepción de <>, y regeneran al <> presente en la marginalidad de su contexto.
Para un grupo de filósofos agrupados en la INTERNACIONAL SITUACIONISTA, (grupo nacido al alero del surrealismo francés), todo creación artística que no cumpla aquella función no es más que mercancía, digna de la sociedad del espectáculo capitalista. "El arte tiene un papel específico que desempeñar en el espectáculo. En cuanto deja de responder a necesidad real alguna, la producción sólo puede justificarse en términos puramente estéticos. La obra de arte —el producto completamente gratuito cuya coherencia es puramente formal— proporciona en la actualidad la ideología de la pura contemplación más poderosa posible. Como tal, es la mercancía por excelencia. Una vida que carece de todo sentido al margen de la autocontemplación de su suspensión en el vacío halla su expresión en el gadget: un producto permanentemente anticuado cuyo único interés y utilidad residen en su abstracta ingeniosidad técnico-artística y en el estatus que confiere a aquellos que consumen su última reedición. A medida que pierda cualquier otra razón de ser, la producción en su conjunto se volverá cada vez más «artística»."(*2)

La generación del “Treintayocho” y la “novísima post-golpe” (generación de los ochenta) es un claro ejemplo para entender que la creación literaria posee dimensiones estéticas de rebeldía & bohemia, las cuales afirmarían nuestra postura que el arte genera revolución.
--------------------------------------------------------------------------------
*1. – Teitelboim. “La marcha infinita” (Pág.184)
*2.-- Sección Inglesa de la Internacional Situacionista- 1967.

No hay comentarios: