“El mundo está lleno de signos, pero estos signos no tienen todos la bella simplicidad de las letras del alfabeto, de las señales del código vial, o de los uniformes militares: son infinitamente más complejos y sutiles. La mayor parte de las veces nos tomamos por informaciones <
Entonces podemos inferir que la carga comunicacional del modelo de sociedad de masas, no escapa de esta distinción barthiana, y que el desarrollo de los universos simbólicos generan toda una alienación del –yo- en la sociedad actual.
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Aun así, Nos parece interesante poder entrelazar distintas teorías frente a Barthes, poder ver a Marx y Freud, como ejes dominantes en el pensamiento barthiano).
En las nuevas formas de generar condiciones de legitimación de la situación socio-política, los medios masivos de comunicación crean un imaginario-simbólico donde definen “lo real”. Logrando significar de forma errada las condiciones reales de existencias económicas, lo cual generaría; con la “culminación y el triunfo del fetichismo y de la cosificación articulados en funciones-signos ritualizadas y sacralizadas en la comunicación mass-mediática” .
Marx puede afirmar que en el comienzo de una situación histórica, la relación de los hombres entre sí y su colectividad, generara una escisión irreconciliable. A tal escisión es a la que Marx denominará como relación alienada. Y esta relación falsa se cimentará en la separación, en una determinada época, entre el ser real y sus creaciones. La contradicción entre el sujeto que produce y lo producido influencia no solo lo económico si también hacia lo psicológico. La ideología resulta ser un proceso en el que la alienación articula la conciencia hacia intereses y valores ajenos al sujeto dominado. Lo que resulta que sobre la infraestructura económica surge la superestructura jurídica-política que sirve para racionalizar el proceso de dominación.
Por otra parte Freud, nos muestra que el ser humano esta dominado por su inconsciente, haciendo alusión a los instintos humanos reprimidos, los que saldrán a la luz con la nueva sociedad industrializada.
Así es como explica que a través de este tipo de sociedades podremos encontrar los instintos destructivos, para ellos revela que el inconsciente se va a estructurar bajo dos principios: el destructivo y el creativo.
A partir de la incentivación del inconciente en algunas sociedades se crea un sado-masoquismo en donde aparecen líderes en los que predomina el principio de dominación social, como parte fundamental de su conducta.
Podemos encontrar acá –según nuestro entender- que Barthes pertenece a un tipo de intelectuales que proyecta un neomarxismo, proyección que junto a Claude Lévi-Strauss, Jacques Lacan, Michel Foucault y Jean Baudrillard, entre otros, sumados a los teóricos de la Escuela de Frankfurt, generarían una critica radical a la nueva sociedad postindustrial, y sus nuevas formas de analizarla.
Vemos elevarse una profunda crítica hacia la sensación continua de cambio y transformación ficticia, y nos muestran a un sistema de clasificación en el que lo estático suplanta a lo dialéctico donde se apela a los componentes arcaicos y residuales del inconsciente colectivo, como estructura básica de la cultura de masas.
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1.Barthes, Roland, La Aventura Semiológica, pp. 224, Paidós Comunicación, 2ª edición, 1993, Barcelona, España.
2.Reyes, Román, Diccionario Crítico de Ciencias Sociales, Pub. Electrónica, Universidad Complutense, Madrid, 2002.
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